Siempre pensé que mi historia comenzaría en ciudad y acabaría en el campo. Y así fue. Nací en Coruña y seguí el camino esperado: estudios, profesión con futuro, estabilidad.


Pero el alma, cuando quiere algo distinto, no se queda callada.
Viajé por otros países, probé otras formas de vivir. Fue en ese proceso de búsqueda cuando el yoga se convirtió en mi refugio y después en mi vocación. Entendí que podía ayudar a otras personas a sentirse mejor, a gestionar el estrés, a reconectar consigo mismas.
Volví a Coruña y durante casi 15 años impartí clases de yoga y quiromasaje. Vi cómo las personas cambiaban cuando aprendían a respirar, a parar, a escucharse. Y yo cambiaba con ellas.

Hasta que un día sentí que necesitaba silencio. Naturaleza. Horizonte abierto. Me trasladé al rural gallego, en la salvaje y hermosa Costa da Morte.
Allí descubrí algo importante: el bienestar también puede construirse desde lo sencillo.
No podía replicar mi proyecto tal y como era en la ciudad. Pero sí podía mantener mi propósito. Tras muchas ideas, nació una nueva forma de acompañar a las personas: velas artesanales de cera de soja, 100% naturales y sostenibles.
Velas que no solo iluminan, sino que crean atmósferas. Que invitan a parar. Que transforman un espacio cotidiano en un momento de calma.

Porque mi misión sigue siendo la misma que cuando empecé con el yoga: contribuir al bienestar.
Solo que ahora lo hago a través de la luz.